lunes, diciembre 19, 2005

Cuando Anochece


A veces, cuando anochece, miro al mundo y lo veo diluirse en nubes de gris.

Y todo parece ocurrir tan deprisa. Las luces corren y corren a mi alrededor. Hasta perderse en el horizonte, entre las masas de hierro y cristal.

A veces, cuando anochece y el mundo parece borrarse entre sombras, me siento y observo todo pasar a mi alrededor. Y siento como si no existiese, como si estueviese fuera del mundo.

Y por poco tiempo me siento libre. Como si el peso que permanece atado en mi corazón se aliviase.

Pero entonces me acuerdo de tí. Y lo siento de nuevo.

Y río, y lloro.
Y me siento tan vivo como entonces.
Y tan muerto como nunca.

A veces desearía haber podido ir contigo.
Pero sé que nunca fue posible.

Este lugar me roba las fuerzas y soy incapaz de volver a buscarte. Soy incapaz de huir. Soy incapaz de luchar.
Y soy incapaz seguir viviendo sumido en sus sombras.
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sábado, diciembre 17, 2005

El Cuevo en mi Ventana


Esta noche volví a ver al cuervo. Estaba posado en el alfeizar de mi ventana mientras yo daba vueltas y más vueltas entre las sábanas de mi cama. Cuando lo vi, me sentí atravesado por su ojo negro, como si me sumiese en las tinieblas.

Y todo fuese Oscuridad.

Entonces abrí los ojos, aún si haberlos cerrados. Y volé junto a él entre las nubes grises. El viento azotaba mis plumas y sentía el frío helando mis cuerpo.
Volamos por días y noches. Meses y meses, sin descanso alguno. Como si el tiempo no tuviese fin, como si el mundo fuese eterno. Y bajo nuestros cuerpos sólo hubiese nubes.

Y entonces descendió.

Y se posó en el árbol.

Y me miró con su único ojo.

Y graznó.

Entonces desperté cubierto de un sudor frío entre los rayos del alba. No había ningún cuervo en mi ventana.
Pero supe que todo había sido real. Y que había comprendido lo que me había dicho, aunque ahora fuese incapaz de recordarlo.

Por un segundo sentí el frío helando mi cuerpo. Mientras el silencio de la ciudad se colaba por mi ventana.
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martes, diciembre 13, 2005

Niebla


Corro entre las vías soñando que soy un viejo tren y los árboles pasan raudos y se pierden en el Olvido.
Sueño con la libertad de conseguir huir.
Sueño con que nada de todo esto ha ocurrido jamás.
Y entonces sueño con ella.
Y todo es niebla.

A veces mis sueños se repiten una y otra vez como una historia que nunca termina. Y entonces despierto y el mundo parece seguir siendo el mismo que cuando tenía los ojos cerrados.
La niebla lo engulle todo y me ahoga lentamente.
Desearía seguir soñando.
Pero siempre despierto al final.

Y todo se difumina en su cuerpo frío.
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sábado, octubre 01, 2005

Fuegos


Quise caminar hasta alejarme. Quise viajar hasta conseguir huir. Y ahora me doy cuenta de que tan solo he conseguido adentrarme más en mi dolor y mis miserias.

Veo el fuego consumir las viejas vías. Y las luces se dibujan en el horizonte. Podría caminar y caminar por ellas y nunca encontraría la salida. Alguien me dijo que hubo un tiempo en que la ciudad si tenía límites, en el que aún se podía escapar. Pero ahora parece que lo ocupa todo, que no hay salida posible. Que se extiende más y más. Enguyendo cada nuevo horizonte.
Hay vagones rotos tirados a un lado de la estación. Los cubre el óxido y una capa de musgo gris los va royendo con el paso de los días. Y parece que el tiempo se disipa en más horas sin sentido.

Veo las dos líneas de fuego perderse a los lejos, y desearía seguirlas y seguirlas hasta encontrarte de nuevo. Pero ya todo da igual. Siento que poco a poco la ciudad me va consumiendo. Va devorando mi alma. Siento que me pierdo en las sombras, y a lo lejos el fuego se difumina.

No hay salida. Una vez que entras en la Ciudad de las Nieblas no puedes volver atrás.
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miércoles, septiembre 21, 2005

El Almacén de Maniquíes


Nos sumimos en la soledad de los días grises. Y con el paso de los años vamos consumiendo nuestras almas como comida rancia que no podemos elegir. Y veo como la gente se entrega a placeres sin sentido. A amores estériles y vacíos.
Nuestra vida se escapa como humo gris al respirar. Y amamos maniquíes marchitos.

Hoy he visto como Pigmalión amaba con frenesí a Galatea, sin saber si quiera que ella nunca despertaría. He visto como sus ojos rebosaban la locura del amor imposible. Y como tratatab de regalarla la vida con sus besos y abrazos.
En el viejo almacén de maniquíes son muchos los que buscaban el amor. Unos con la angustia de creerlo real y otro con el retorcido placer de la locura y la degeneración.
Oía sus risas y sus llantos. Oía los golpes de los maniquíes al estrellarse y desmoronarse contra el suelo.

En el almacén de los maniquíes la orgía oscila entre el placer y la angustia, entre l placer y lo imposible.
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martes, agosto 30, 2005

Carnaval


Esta noche soñé con que la gente reía por las calles y su ruido llenaba el silencio. Y esta tarde al caminar descubrí un recodo de Carnaval. Escondido entre las calles, como si no quisiera que lo viesen.
La gente cantaba en un son amargo. Y festejaba como si su amargura fuese una ilusión que celebrar.
Gente de gris y negro desfilaba en la calle acompañada de horrores típicos de un viejo circo que más valdría olvidar. Mujeres con cuerpos deformes y enanos raquíticos con aspecto de fetos. La gente los vitoreaba como a un anhelado carnaval.

Los vi pasar desde mi esquina, mientras equilibristas famélicos, de los que no podría decir si eran hombre o mujer, saltaban por los aires en intrincadas piruetas y retorcían sus extremidades como si fueran arañas humanas.
Me estremecí en un respingo helado.
Los aros y las begalas saltaban de un lado a otro de la larga comitiva. Y al pasar junto a mí un hombre escupió un fuego que aún diría que era gris.
Y así caminaron ante mí. Como un Carnaval de horrores y deformidades que recordaban a bestias y animales y que portaban malformaciones en sus cuerpos, como si no uesen más que un espectáculo y no seres vivos. Y la gente los chillaba y los insultaba desde los balcones y los tejados mientras la música se difuminaba y se perdían de vista.

Esta noche cuando he vuelto a cerrar los ojos he visto sus brazos informes y sus piernas de araña. Sus dientes de sable y sus almas siendo torturadas mientras el gentío los latigaba con sus lenguas rojas y largas. Esta noche he visto como brillaban con el fulgor del espectáculo los que un día tal vez fueron humanos. PEro que ahora tan sólo son un circo de horrores.
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sábado, agosto 20, 2005

Pupilas


Hay un ángel llorando en la esquina y nadie parece prestarle atención. A nadie parece importarle que el fin del mundo pueda estar tan cerca.

Hay un ángel llorando en la esquina y quisiera consolarlo entre sus alas negras.

Siento como llora sus lágrimas por todos los pecados del mundo. Por todas aquellas faltas que nunca quisimos redimir.

Sólo hay maletines y caras impasibles y frías cruazando la calle. Y lo siento morir.

Lo veo desvanecerse entre las tumbas y pedir la redención de todos aquellos que no aceptaron la vida que les fue regalada, que tan sólo pasaron por el mundo en un suceder de días y arrancaron el alma de todo su alrededor.

Y lo veo sentado llorando por no poder hacer nada por todos nosotros.

Hay un ángel sentado en la esquina y siento como clava su mirada de oscuras pupilas en mi cuerpo lujurioso y me da las gracias por tratar de rasgar la niebla. Por tratar de romper en mi cabeza el sumir de los días de la ciudad sin alma.
Y, sin embargo, no dice nada.

Tan solo veo como me atraviesa con sus ojos viendo todos mis pecados, extrayendo todas mis faltas hasta la boca de mi garganta.
Y entonces siento como si me besasen en la frente. Y espiro todo mi dolor.

Hay un ángel sentado en la esquina llorando entre sonrisas por haberme perdonado.
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viernes, agosto 19, 2005

Mis Ojos Dormidos


Cuando me desperté las sábanas estban frías y tú me esperabas mirándome desde la cocina con el aliento oliendo a café. Te conté los sueños de mis noches en vela y tú me hablaste de días viejos y tierras lejanas.
Te pregunté por las esperanzas y tú me hablaste que aún quedaban. Que aún estaban resguardadas en los resquicios de las ventanas y en la tierra entre las tablillas del suelo. Sólo pude comprender que estaban ahí, escondias para que no las ahogasen el hastío y el tedio.
Me miraste y me hablaste de los tiempos en que eráis las nueve, en los tiempos en los que reinabáis en un monte lejano y cantábais para los señores del mundo. Me hablaste de como el tiempo hizo mella en el mundo y acometísteis vuestra diáspora, como te entregaste al amor de los hombres en busca de sus sueños perdidos. Pero nunca ya nadie volvió a cantar vuestro nombre. Y lloraste recordando aquel dolor.
Luego me despediste con un beso con sabor café. Prometiéndome que seguramente nunca te volvería a ver. Y caminé por las calles en el amanecer de un día gris, perdido entre los recodos de sus pasillos sin fin.
Ahora estoy sentando en el viejo almacén. Donde duermo sobre un colchón viejo y paso las tardes viendo a las nubes pasar sobre mi ventana y he descubierto una esperanza verde creciendo entre las tablillas del suelo.
Tal vez no vuelva a verte, pero te esperaré en las tardes de Agosto, añorando que despiertes mis ojos dormidos.
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domingo, agosto 14, 2005

Me Besas


Veo en tus ojos las lágrimas lloradas.
Tus manos rozan mi cuello y mis labios tu cara.
Me besas y deseas toda esta noche larga.

Te sigo entre las calles oscuras. Y nos escondemos en las sombras.
"Ven" me llamas. "Ven". Y yo acudo a tu llamada.
Caminamos las calles sombrías y entramos en la vieja casa. Me besas y me desnudas entre lágrimas blancas.
Tus besos amargos recorren mi pecho. Y poco a poco, me robas la ropa.
Siento tu piel cálida sobre mi carne. Y entonces entro en tí. Y me entrego por completo a tus ojos llorosos.
Cada vez que dejo caer los párpados los sueños invaden mi cabeza. Y veo ángeles y llamas. Veo sombras y damas. Veo coronas y noches estrelladas.
Y cuando los abro te transformas y tu pelo castaño reluce, como si del amanecer se tratase. Y tus ojos verdes lo inundan todo.
Y me atraviesas, me atraviesas al mirarte.

Siento tus manos cálidas en mi espalda. Y tus besos amargos en mis labios. Pero no soy consciente de nada. Sólo de que tus ojos me muestran que nunca fuiste humana.
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sábado, agosto 13, 2005

Haces de Luz


Te recortas en las sombras con haces de luz evanescente. Te recortas en las sombras con figuras que huyen y se mecen.

Caminas en la soledad de la noche. Entre las nieblas de la ciudad. Huyendo con tus pies descalzos.
Y yo sólo te persigo tratando de alcanzarte.

Te veo andar y sueño con días pasados. Con tiempos remotos. Siento mi corazón latir de nuevo. Como con una vida nueva que nunca había conocido.
Y sueño y sueño con bosques y rosas. Con vidas y muertes. Con lágrimas y esperanzas.

Y tú te recortas en la sombras con haces de luz guiándome en silencio.

Levantas la mano a la luz. Y sé que me llamas.
Sé que me llamas.

Yo sólo quiero entregarme. Y dejarme llevar por el encanto de tus palabras.
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viernes, agosto 12, 2005

Pies Descalzos


Huyes de nuevo.

Huyes y escapas en las noche de brisa. Entre puertas de madera y sueños de angustia.
Y así siempre. Por noches y noches.

Ya no quiero huir.

Os miro y os veo caminar. Coger trenes y subir escaleras. Buscando una salida que no existe.
Esta ciudad no tiene límites y me siento morir.
Siento como os ahogais en vuestra mirada.

La luz llega de fuera.

Paseo por el subsuelo d la ciudad maldita y sé que el infierno reside en cada esquina.

Puertas de madera y escaleras de piedra pisadas por pies descalzos.

Y entonces sé que algo falla. Que algo no encaja en esta ciudad de nieblas.

Y te sigo.

Pero tú huyes de nuevo.

No veo tu cara. Sólo tu silueta surcar las calles en soledad.

Hay luz. Hay luz en la sombra. Y sé que tú no eres como ellos.

Pero huyes de nuevo.

Y siento tus ojos riéndose. Y sé que aunque huyas me aguardas en algún lugar.
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domingo, agosto 07, 2005

La Tarde Gris


Las tardes de lluvia pienso en los días perdidos. Y me dejo llevar por el olor a tierra mojada.

Estoy apoyado en el marco de la ventana mirando el cielo gris. Soñando con saltar al vacío y dejarme caer.
Las tardes de lluvia siempre sueño con dejarme caer.

Miro al cielo y nunca me atrevo a saltar. Son sólo sueños. Poco más.
Llueve una lluvia fría. Y trato de pensar. Cada vez te veo más cerca. Cada vez te sueño más, y sin embargo te lejas, ya no estás. No comprendo que puedes querer de mí. Cuando soñé con esta ciudad pensé que podría huir de tí, pero sin embargo ahora tu recuerdo me persigue cada noche de sueño y cada noche de vigilia. Soñando y pensando en tí pasan las horas de oscuridad.

Está lloviendo una lluvia fría y miro al suelo pensando en saltar. A veces querría hacerlo con tanta fuerza que me yergo sobre la madera podrida del marco de la ventana y despliego los brazos cerrando los ojos dispuesto a caer. Pero nunca puedo saltar.

El Sol trata de brillar entre el cielo gris. Continúa lloviendo a la luz de sus reflejos. Ni un río arcoiris se dibuja en el aire.

Las horas pasan mientras espero en la ventana bajo la lluvía fría y la tarde gris.
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martes, agosto 02, 2005

Bailando en las Sombras de la Noche


He vuelto a soñar contigo bailando en las sombras de la noche, con el romper de las olas al fondo. Con el romper de las olas en el fondo de mi mente.
He vuelto a soñar contigo sumida en las nieblas de mi alma.

Te echo de menos.
Y es ahora cuando lo sé.

He vuelto a soñar contigo. Y vuelvo a hacerlo cada noche que pasa.
Bailas en las playas de mi mente, como si todo fuese ayer. Y cuando te veo sólo pienso en la soledad.
Quisiera poder olvidarte y sumirme el el devenir de los días grises sin el dolor que supone tu recuerdo mellando mi corazón. Quisiera poder escapar de las cadenas que suponen las noches de sueños contigo. Quisiera poder morir...

He vuelto a soñar contigo bailando en las sombras de la noche. Junto al agua del mar. Y sé que me ves observándote desde la arena de la playa.
Quisiera poder abrazarte con mis manos frías, pero sé que te esfumarías entre mis dedos. Quisiera poder amarte de nuevo esta noche, pero sin embargo, no puedo. Quisiera poder dejar de soñarte.

Quisiera despertar y olvidarlo todo.
Pero aunque lo hiciera, ahí seguiría tu recuerdo atormentándome.
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lunes, agosto 01, 2005

Esperanzas


Me sonríes. Y entoncés sé que aún queda la esperanza. Que aún aguarda tras tus ojos luminosos.

A veces me siento tan vacío aquí. A veces también la niebla puede conmigo, pero entonces os veo. Os veo a los que aún no habéis caído en desgracia. Y me tendéis una sonrisa verdadera.
Y es entonces cuando veo la esperanza, reflejada en vuestros ojos brillantes.

Me sonríes, inconsciente de todo el dolor que acaece a tu alrededor. De todas las lágrimas que se lloran en torno a tí.
Eres la ignorancia y la esperanza.

Me miro en tus ojos luminosos y me veo vacío. Desearía poder llenarme de tu esperanza, pero ya es demasiado tarde. Yo ya he perdido la inocencia. Yo ya conozco lo que se esconde tras las sombras de este mundo. Los demás no pueden verlo y, aún así, nunca tendrán tu esperanza.

Me miro en tus ojos y sólo deseo poder tenerte y que me llenes con la esperanza que rebosa de ellos para poder afrontar los días que pasan.
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domingo, julio 31, 2005

Cadenas


Y sueño con romper las cadenas que me atan.

En cada noche sueño con todas ellas apresándome. Atándome al mundo que temo conocer.
Y resuenan tintineando en mi cabeza, haciéndome temer.

Y el temor se agarra a mis entrañas. Y me siento morir.

Sueño con romper las cadenas que se ciernen sobre mí.
Y poder escapar entre sus eslabones.

Sueño con diluirme entre su herrumbre y fluir entre el aire que las recorre.

Cada noche sueño con escapar de las cadenas que me atan al mundo real y poder correr entre las sombras del mundo de las nieblas.
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sábado, julio 30, 2005

Tiempo Perdido


Y quedan infancias perdidas junto a vías de tren que nunca las llevarán a donde soñaron viajar.
Y todos aquellos años de sueños y esperanzas son tiempo perdido. Que se consume quemando lentamente.
Y los trenes pasan y pasan y nos dejan atrás.
Mis pies caminan sobre los raíles soñando que pierden el equilibrio y no llegan a su destino.
Mi vida transcurre y transcurre, y los días pasan sin pasar. Y las infancias perdidas se cruzan soñando que su tiempo llegará.
No hay destino.
No hay punto de partida.
Sólo hay tiempo perdido en viajes que nunca acabarán.
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viernes, julio 29, 2005

Huecos en Blanco


Edificios. Ventanas. Ladrillos. Y huecos en blanco.

El aire sopla trayendo músicas lejanas.

Todo parece venirse abajo cuando los miro. Todo vejez. Todo años sumidos en el olvido.

Y el viento sueña con llevarme. Y el viento sueña con jugar entr sus paredes desconchadas.

Y las cortinas viejas bailan a su son.

Ladrillos. Ventanas. Y Espacio en blanco para los que caminan en el asfalto de las calles envejecidas.

Y mi cabeza quiere explotar.

Todos hablan, y parecen callados. Me empujan y siento que no existo en medio de su caminar.

Ladrillos. Ventanas. Y espacios en blanco. Huecos donde habría de caminar y no puedo porque no me dejan pasar.
Vejas, vallas y puertas, que se cierran al caminar.

Y me sumo en la soledad del gentío.

Y sólo quedan ladrillos, ventanas y huecos vacíos rodeandome en torno a la gente sin habla.

Y entre ellos el viento sopla, queriendo jugar.
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jueves, julio 28, 2005

Luces en la Sombra


Hay algo que parece llenar el aire. Luces en la sombra.
Oigo voces que no dicen nada mientras camino en las noches que llenan el tiempo perdido.

Nunca soñé que todo fuesen luces en la sombra.

Y la ciudad se expande y se expande allá donde mire, y todo parece no tener fin. Como un purgatorio que atosiga las almas de los que caminan sin corazón en sus calles.

Nunca soñé.
Nunca soñé que pudiera soñar con algo que marchitase la vida así.

Las luces se apagan.
Ya sólo quedan sombras y nieblas.
Ya sólo quedan ediicios de cristal frío inundando la noche.
Ya sólo quedan almas insomnes de mirada perdida.

Nuncasoñé, nuncasoñé, nuncasoñé...

Nuncasoñé que nunca pudiera haber soñado sueños que se desvanecieran como sus luces en la sombra.
Nuncasoñé que nunca hubiera tenido un nombre.
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miércoles, julio 27, 2005

Escaleras


Giro sobre sus escalones de metal frío. Con el chasquido de cada una de mis pisadas resonando bajo mis pies.

Y subo, subo, y subo...
Hasta que el mundo parece no tener fin.

A veces me pierdo en la ciudad de las Nieblas, ahora que mis ojos se han abierto, y sólo imagino que la vida no reside a ras de suelo.

Giro sobre sus escalones de metal frío. Y miro al cielo de gris de nubes blancas, y pinso que hay luces en la sombra.

A veces giro, giro, y giro...
Sabiendo que sólo podré escapar de las angustias mirandolo todo desde donde ellos no puedan verme, desde donde la soledad sea constante.

Y entonces veo todo desde el último escalón de la escalera. Y el mundo parece dejarse llevar.

Ya no hay vendas en mis ojos. Ya he encontrado la primera razón.
Ahora puedo ver.

Giro sobre los escalones de metal frío.
Y sueño, hasta que el mundo no parece tener fin.
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martes, julio 26, 2005

Engranajes


Despierto y todo comienza a funcionar.
Como si el mundo fuese un discurrir de engranajes mal calibrados.
Despierto y me dejo llevar.
Como si la realidad crujiese a cada paso.

A veces todo parece un silencio agobiante. Un chirrido que se clava hasta el fondo y me angustia. Y me consume.

Despierto y me dejo llevar.
La realidad es un discurrir de engranajes.
Y soy yo el que no encaja en ninguna parte.
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viernes, julio 22, 2005

Alas


Soñé.
Soñé con una reina en un palacio de sombras.
Soñé con sus manos pétreas y sus alas de plata.

Esta noche soñé con miedos y esperanzas.
Y los truenos sonaron como los suspiros de su alma.

Esta noche soñé con una reina en un palacio de sombras.
Y sus ojos lloraban.
No pude ver su cara entre la penumbra bajo su corona.

A lo lejos oía los llantos del arpa.

Esta noche soñé con una reina olvidada.

Esta noche comprendí que todo aquello perdido
aún mora en algún lugar de nuestras almas.

Esta noche soñé que despertaba
y mi cama estaba empapada.

Esta noche no tuve ni corona ni alas.

Esta noche tan solo descubrí que todo lo que guardaba la oscuridad
aún susurraba
que tal vez volviera
con el batir de otras alas.
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jueves, julio 21, 2005

Vista


Trato de abrir los ojos, y no puedo.

Me veo. Me veo ciego y encerrado. Con los ojos vendados y el mundo agobiándome.
Me veo. Me veo inútil e impotente.
Incapaz de llevar las riendas de esta vida estúpida.

Esta ciudad me sume en un sueño que me venda los ojos.
Todo es tan oscuro y mundano aquí. Y a la vez algo irreal mora en sus sombras.

El viento azota mi cuerpo. No es un sueño, es real.
Ya no hay luz en la puerta.
La Oscuridad parece durar siglos.

Despierto.
Y no puedo ver nada.
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martes, mayo 03, 2005

Puertas


Ante mí una puerta. Un destino. Y un final.

Sé que dentro me esperas.

Las puertas nunca llevan al mismo lugar por muchas veces que las cruces.

Lo único de lo que puedes estar seguro es que algo te deparará tras ellas.
Yo espero un final y un principio. Ella me ha estado llamando. Sé que aguarda ahí, pero no sé bajo qué forma lo hace.

Ante mí una puerta. Un punto de partida y un comienzo.

Sólo abrirla y dar un paso. Después no habrá marcha atrás.

Nunca más volveré a ver esta ciudad del mismo modo.

Oigo su voz, como un canto de sirena, al otro lado.

Me está llamando.

He de acudir.
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lunes, mayo 02, 2005

Caminos


Decidí volver a las calles viejas. Donde encontré a la niña de los ojos grises. Pero no fui capaz de recordar el camino una vez estuve allí.
Mis sueños de la última noche me atosigaban. Como si el tiempo continuase pasando lento y denso.
Mientras caminaba entre aqullas calles silenciosas encontré una pequeña cuesta, de piedras desgastadas y que parecía olvidada desde hacía siglos. Aún así, parecía tener algo que lo hacía especial. Comencé a ascender por sus piedras cubiertas de musgo. Y un olor a tierra mojada empapó mis sentidos.
Aquel camino era una puerta a algún otro lugar. No una salida ni una entrada. Tan sólo un camino hacia otro visión.

La arena continúa cayendo y la mujer sonríe en el borde de la playa.
Has conseguido que encuentre un camino.
¿Qué es lo que deseas mostrarme?
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domingo, mayo 01, 2005

Soñar


El tiempo pasa lento. Como si se condensase a mi alrededor.

La arena resbala entre sus dedos. Incacabable. Como si cada instante fuese eterno.

Cierro los ojos y me dejo llevar.

Huele a mar, y sé que que ella danza junto a la orilla. Quiere que la siga, pero no puedo hacerlo. Me llama en silencio, y no puedo oírla. Sólo la siento.

La arena resbala entre sus dedos ante mí y trato de cogerla pra que el tiempo se detenga. Pero todo ocurre tan despacio y tan deprisa.

Sé que tan sólo es un sueño, pero ella está ahí, visitándome. Quiere que la siga. Pero no puedo.

La arena resbala de sus dedos y cae sobre la playa, y se lava con el mar.

Mi tiempo se acaba, me consumo. Pero he de tratar de soñar.
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miércoles, abril 13, 2005

Chimeneas


Miré sus ojos y en ellos vi el reflejo de dos chimeneas oscuras. De ellas brotaba una niebla densa y penetrante. Un humo pálido que cubría el Sol. Me hundí en aquella imagen, en aquel mundo gris y marchito, y me sentí morir. Aquella mirada me robó poco a poco la fuerza hasta que caí exhausto sobre mi espalda.
La niña sonrió de nuevo y se marchó entre las sombras bajo el puente.

En mi cabeza sólo quedó la imagen de las chimeneas ocultando el Sol. Quebrando mi existencia
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domingo, abril 10, 2005

La Silla


Hoy encontré una calle en silencio. En toda ella no había más que tranquilidad y vacío. Y en el centro, al salir de bajo el puente, una silla.
La estampa parecía sacada de una postal vieja. Y un aroma de pan crujiente y recién hecho bailaba en el aire. Era como un rincón donde respirar en esta ciudad vacía. También había unas escaleras que subían hasta otra calle. De ella me venía el sonido de pasos tranquilos.
Por alguna razón aqule lugar rompía con el agobio y la angustia del resto de la ciudad. Como si hubiera algo en él que se escapase de todo ese mundo agonizante.
Al fin, tras algo de indecisión me senté en la silla. Entonces unos pies ligeros bajaron por las escaleras y con una voz dulce me preguntaron que porqué me había sentado en su silla.

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lunes, marzo 21, 2005

Lágrimas

El aire a mi alrededor nos consume a todos. Los años jóvenes se esfuman y desaparecen, arrancándose del alma de los niños.
El tiempo se disipa de forma agónica atándonos a l tristeza y a la desesperación. Esta ciudad nos consume y nos mata, pero es una droga que no nos permite escapatoria. Una vez has llegado a ella, las calles crecen y crecen hasta no tener fin, y el horizonte se dibuja en una línea de brumas y nieblas que cubre los edificios grises que rasgan el cielo.
Es como si todo este lugar se alimentase de las lágrimas y la angustia de aquellos a los que ha atrapado.

Esta mañana vi a una niña llorar. Nunca había visto a nadie aquí ahcerlo. Sabía que lloraban, pero siempre les había visto hacerlo por dentro, como si se les hubiese robado la capacidad de sentir. Pero esta mañana su mirada era triste y agónica, como si sientiera que la habían robado por completo sus días de niñes y la hubiesen lanzado a un mundo que se ensañaba con su mente infantil e inocente.

Esta mañana algo se removió en mi estómago más que nunca.

Hay algo en este lugar que nos carcome por dentro.

Algo que nos roba el alma y la vida.

Algo que ha robado toda la ilusión y la magia y nos ha entregado a cambio un mundo marchito y gris que respira nuestra pasión se alimenta de nuestros días de infancia.

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sábado, marzo 12, 2005

Mariposa

Esta mañana al despertar la luz mortecina se colaba suave por una de las ventanas. Es el primer día desde que llevo aquí que las nubes no la esconden de los hombres.
Una figura se dibujaba en el suelo. Una mariposa rozó el cristal polvoriento y se marchó.

Esta noche pesadillas oscuras han torturado mi mente tratando de robarme mis cortos años de vida. Pero el despertar ha sido amargamente dulce. Y toda aquella oscuridad se ha hundido en el Olvido. Desde allí aún me tortura tratando de carcomer mi ser. Lo que olvidamos tiende a atemorizarnos más que lo que recordamos bien.

Esta mañana al amanecer, la luz entraba por la ventana borrando las sombras de la noche oscura. Y una mariposa volaba junto al polvo del cristal, jugando con las partículas de luz.

Esta mañana al despertar, algo ha borrado mis miedos y desesperanzas.
Aún todo es oscuro, pero mis ojos ya no tienen miedo de ver el mundo.

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viernes, marzo 11, 2005

En mi Rincón Oscuro

Hoy me he sentido agobiado, sentado en mi rincón oscuro sin saber que pensar sobre un mundo que no me ofrece nada.
La ilusión inicial por este lugar se ha esfumado, ya nada queda de aquello. Pero ya no hay salida. Ahora estoy encerrado.

Hoy me he sentido agobiado, snetado en mi sillón, entre las sombras de aquella esquina destartalada. Como si alguien apretase mi cuello trantando de ahogarme. Sintiendo como el aire que alimentaba mi ilusión y mi alma se fugaba a través de cada instante negándose a concederme un segundo de consuelo.

Hoy me he sentido agobiado viendo como me consumía en llantos de desesperanza. Ahora estoy encerrado en este lugar y ya no hay salida.

Una vez que entras en la ciudad de nieblas no hay forma de encontrar el retorno.

Hoy me he sentido morir.

Ahora tan solo me consumo en los miedos que moran en todos sus habitantes.

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domingo, febrero 27, 2005

Pasos en la Lluvia

Soñé que marchabas en lo lejos de la calle y tus pisadas paseaban por mi mente poblando los recodos de ecos oscuros. Esta tarde he encontrado aquella calle en mis paseos a la luz del atardecer moribundo. Pero tú no me esperabas.
Una mujer arrastraba sus pies a lo largo de la calle mojada. Tratando de repetir tu melodía con sus pies errantes, pero no eras ella.
Me quedé esperando mientras la luz se desvanecía en aquellos instantes de soledad.
Aún no comprendo esta ciudad. Me entrega sueños para romperlos con realidades extrañas y vacías. La amo y la oido. Pero tú no estás. Tú no eras ella.
Y en este atardecer que marcha gris sobre el horizonte eso lo es todo.

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sábado, febrero 19, 2005

Calles

El viento frío exhala junto a mí. Un escalofrío recorre mi espalda. Las luces se mueven danzando desde lo alto de los edificios, bañando la oscuridad del suelo de forma efímera en cada pasada.
La gente rehuye la noche. Temen lo que pueda mostrarle entre los vastos edificios que comen sus almas durante el día. Por alguna razón hoy el silncio es más profundo. Y un juego de luces se crea en las ventanas de los rascacielos. Como si todos aquellos que deciden encerrarse en todas aquellas habitaciones desconocids hubiesen acordado comunicarse a través de mensajes en morse.
Pero yo continúo paseando, sin saber qué es aquello que tanto he de temer. Pero hay algo que guarda esta ciudad en la noche, que hace que todos la rehuyan.
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viernes, febrero 18, 2005

Las Rejas de la Ventana

La luz se colaba entre las rejas de la ventana. Y de alguna forma remarcaba la soledad de mi celda en este amanecer.
Me siento encerrado desde este lugar en la soledad de la ciudad superpoblada. Me siento uera de lugar en este recodo marchito, encerrado por voluntad propia.
La luz aún se cuela entre las rejas de la ventana, invitándome a salir a su encuentro, al encuentro de ese mundo soñado. Ahora ansío verlo. Ya no lo temo.
Me levanto y camino hacia las rejas de la ventana. Las abro y salto por ella.
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miércoles, febrero 16, 2005

Esta noche las nubes rasgaron el Cielo

Esta noche soñé que las nubes rasgaban el cielo. Y una soledad se apoderaba de mí.
Esta noche soñé que las nubes rasgaban el cielo. Y un mar de azules cubría las estrellas.
Esta noche soñé que las nubes rasgaban el cielo. Y desde allí comenzaba a llorar.
Y todas las lágrimas bañaban esta ciudad de sombras mientras yo observaba la escena desde la ventana rota.
He dormido entre los restos de un viejo almacén. Y he soñado con noches enteras, y con los sueños que cientos de personas ya cientos de personas no podrán soñar.
Esta noche cree mundos imposibles mientras la oscuridad me agasajaba con sus regalos ocultos.
Esta noche imaginé historias de tierras lejanas mientras el silencio me arropaba.
Esta noche morí por largo tiempo...
...mientras las nubes rasgaban el cielo.

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domingo, febrero 13, 2005

Ciudad de Sombras

Y he aquí mi ciudad. Mi tierra de sombras. El lugar que tantas veces visité en sueños.
Ahora mis pies rozan sus calles de asfalto frío y húmedo. Y mi piel se eriza al oler su aire consumido y agobiante.
A veces me pregunto, como cualquier humano normal y corriente, porqué he deseado tanto venir aquí, porqué he ansiado tanto atravesar sus calles vacías y oscuras, porqué he anhelado consumirme en su espiral de sinsentidos. Y la verdad es que no lo sé, pero algo me atraía hacia ella, algo entrópico y autodestructivo, algo que clamaba por abandonarme a una muerte inminente, pero a la vez a vivir una vida... Inexplicable y efímera, pero plena.
Ahora siento una oscura ilusión latiendo dentro de mí.
Ella arranza el coche y se marcha sin decir adiós.
Ante mí cientos de luces parpadeantes como fuegos fatuos que bailanen las combras de la neblina de la madrugada. Y cientos de oscuras historias que esperan que mis ojos las descubran en medio de esta ciudad sombras.

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jueves, febrero 10, 2005

Autoestopista

El Sol se marchita sobre el lago. Todo se tiñe de tonos oro entre las brumas del día que se escapa.
A través del cristal empañado todo adquiere ese halo de ensoñación, de ilusión febril y vana que se escapa entre los suspiros. La imagen, el paisaje huye lento al otro lado del cristal cubierto de vaho. Nada, excepto el traqueteo del coche, rompe el silencio que proviene de fuera.
Algo oscuro se revuelve en mí. Ya se acerca el momento en que llegue al lugar que tanto he estado buscando. Ella no habla. No quiere revelarme los oscuros secretos de aquel lugar envuelto entre las Sombras y las Nieblas.

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martes, febrero 08, 2005

Tarde de Invierno

Camino en el silencio del campo tardío. He decidido abandonar el camino. Veo casas a lo lejos, más allá de la loma.
Hay una brisa fría, de esas que se pega a los huesos y que sin darte cuenta te hiela la sangre. Un niebla suave deja filtrar la luz tenue y vana de los días de invierno. Silencio. Sólo eso.
Continúo caminando a lo largo del campo apagado. Cuando llegue la noche hará demasido río como para dormir al raso. Tal vez debí continuar por el camino. Pero ya se borraba y se perdía entre sombras oscuras. La moneda me tendió una buena trampa. Pero aún queda mucho por jugar.
Suspiro y mi respiración juega a ser nueva niebla que se eleva y se dispersa. Desde aquí arriba todo ya parece otra cosa. Lomas y más lomas. Un mar verde en la tarde invernal.
A lo lejos se dibuja un horizonte distinto. Pero aún me queda mucho por andar. Allá abajo veo un edificio viejo. Tal vez tenga donde poder descansar.
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lunes, febrero 07, 2005

Aposté mi Destino

Aposté mi destino en una moneda. Y cayó al agua.

Aposté mi destino con una moneda mientras descansaba junto al lago en las cercanías del atardecer. Pero al caer resbaló de mis dedos y cayó al agua. Ahora no sé que me deparaba al caer. Supongo que ella tampoco quería tener el peso de tomar esa decisión. Pero yo sigo sin saber que decidir.
Si me hubiese mostrado su desgastada cara habría optado por perderme en el bosque y dejarme luchar con mi propia suerte. Si por el contraio me hubiese revelado su anverso corrupto y oscuro habría caminado en dirección contraria, hacia el mar.
Pero cayó al agua. Y dado que no puedo optar por aquel camino que me negó he decidido continuar a lo largo del camino. Continuaré andando hasta perderme. tal vez consiga llegar hasta aquella ciudad gris que tantas veces ví desde mi fría cama mientras soñaba.

Aposté mi destino en un una moneda. Y perdí la partida.
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Cuervos

Había tres cuervos al final del camino. Llevaban ahí desde mucho antes de que yo llegase. Cada uno en lo alto de un poste. Desafiando al viento silbante y helado que les azotabn en las alturas.
Había tres cuervos al final del camino. Con plumas negras y brillantes. Los dos de los extremos oteaban el horizonte atentos a lo que de allí pudiera llegar. Uno mirando al Sur y el otro al Norte. Sin hacer el más mínimo ruido. Divagando sobre la brisa cortante acerca de cosas que jamás comprendermos los hombres.
Había tres cuervos al final del camino. El del centro me daba la espalda, mientras miraba al Este. Batió ligeramente las alas y se giró. Clavó su único ojo en mí y graznó por su segundo. Entonces alzó el vuelo.
Había tres cuervos al final del camino. Uno de ellos era mucho más que eso.
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domingo, febrero 06, 2005

Comienzos

El coche corre sobre la carretera gris. El sonido de su caminar sobre el asfalto es la única compañía en mi noche de Soledad. Desería dormir apoyado en la ventana mirando las estrellas ausentes. Desearía permanecer insomne en una vigilia de soledad.
El tiempo corre y yo viajo hacia un amanecer rojizo que se escapa y huye a lo lejos.
No hay nadie más aquí. Viajo entre las sombras de una carretera perdida. Entre los árboles sombríos de un bosque sumido en un atardecer que rehuye dejarse ver. Y todo se tiñe de ese tono anaranjdo y oscuro que nutre el cielo en gris.
Desearía mirar las estrellas ausentes y dibujar en el vaho de la ventana.
Desearía dormir y dejar que todo se marchase.
Pero acabo de comenzar todo este largo viaje. Atrás queda mi fría cama. Ante mí el mundo de Sombras y Nieblas.
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